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COMO EJERCITAR LA FORTALEZA DE LA HUMILDAD.




COMO EJERCITAR LA FORTALEZA DE LA HUMILDAD.

La Fortaleza de la Humildad forma parte de la Virtud de la Templanza, que es la Virtud que nos aporta protección contra los excesos. 

La Fortaleza de la Humildad o la Modesta implican dejar que tus Fortalezas y logros hablen por sí mismos.

Los individuos con esta Fortaleza no son personas con baja autoestima, pero simplemente evitan llamar la atención y no se ven a sí mismos como mejores que otros. Las personas que tienen esta Fortaleza son humildes, es gente que es honesta con ellos mismos acerca de sus propias limitaciones y la falibilidad de sus propias opiniones y están abiertas al asesoramiento y asistencia de otros.   

Para poder ejercitar esta Fortaleza y hacer que te sirva para tu día a día, te proponemos los siguientes ejercicios que puedes llevar a cabo:

1. Prueba a resistirte a mostrar tus logros durante una semana, y observa los cambios en tus relaciones interpersonales. Deja que tus acciones hablen por ti, no presumas de tus logros, deja que ellos hablen por sí mismos.

2. Al final de cada día, identifica algo que hiciste para impresionar a alguna persona o para mostrar un espectáculo. Toma la decisión de no volver a hacerlo. Muchas veces hacemos cosas sólo para impresionar a los demás, y sin embargo sabemos por experiencia propia que si alguien se jacta demasiado de sus logros no nos suele gustar. Tampoco es muy agradable el ver a personas que montan un número para demostrar lo extraordinarias que son, muchas veces eso les quita mérito a sus logros. Deja que tus acciones hablen por sí mismos. 

3. Trata de resistir el mostrar que eres mejor que otra persona, si se da el caso. El mostrar superioridad a propósito te quita todo el mérito. Cada persona es mejor que otra en alguna cosa. Piensa que a lo mejor tú puedes ser mejor que alguien en determinado aspecto, pero seguro que esa persona es mejor que tú en otro. Se trata de saber colaborar, cooperar, no de que cada uno deje al otro en mal lugar. Seguramente puedes aprender mucho en otro aspecto de esa persona.

4. Trata de resistir mostrar aprobación cuando otra persona se muestra superior a otro. Dejar al que es peor en mal lugar no genera ningún beneficio a nadie, y puede ser muy dañino para esa persona, que puede ser mejor en otro aspecto.

5. Fíjate en si hablas más que otros en una situación de grupo. Muchas veces llevamos la voz en una situación, sin dejar expresarse a los demás, con lo cual perdemos la oportunidad de poder aprender de ellos. El escuchar a los demás nos da el beneficio de poder aprender y poder ver las cosas desde otro punto de vista, que puede resultarnos muy útil.

6. Procura vestirte y hablar modestamente. El ir presumiendo de lo que uno es tanto en la forma de vestir como en la manera de hablar, nos hace parecer altivos y muestra una gran falta de tacto de nuestra personalidad, ya que la humildad es también una muestra de respeto ante los demás y el reconocer que no somos perfectos. Somos humanos y el no creernos demasiado, el sabernos  con posibilidades de fallos o equivocaciones, es una muestra de nuestra humanidad. 

7. Puedes felicitar sinceramente si encuentras que alguien es auténtico y mejor que usted de alguna manera. Es como una llamada de atención que nos muestra que no somos más que nadie. Y podemos animar a esa persona a que desarrolle ese campo o aspecto en el que destaca, que lo haga útil y lo ponga al servicio de los demás.

8. Ten conciencia ecológica, recuerda que sólo estamos de paso y estamos utilizando los recursos del planeta para nuestro propio beneficio, utiliza los recursos ambientales modestamente (puedes utilizar productos reciclados, limitar el uso de productos que dañan el medio ambiente, etc.).

9. Aprende a admitir tus errores y pedir disculpas incluso a aquellos que son más jóvenes que tú. Somos humanos y cometemos errores, lo importante es saber disculparse y poner remedio al mal que hayamos causado. No importa la edad ni la situación social, sino el saber admitir nuestra culpa y poder compensar nuestro error.

10. Solicita a un amigo de confianza retroalimentación honesta acerca de tus debilidades. Alguien que nos quiere y se preocupa por nosotros es la persona ideal para hacernos ver con cariño aquellas cosas en las que fallamos y podemos mejorar. 

Rashid, T. (2005)

COMO EJERCITAR LA FORTALEZA DE LA PRUDENCIA.





COMO EJERCITAR LA FORTALEZA DE LA PRUDENCIA.

La Fortaleza de la Prudencia forma parte de la Virtud de la Templanza, que es la Virtud que nos aporta protección contra los excesos. 

La Fortaleza de la Prudencia consiste en tener una orientación práctica hacia metas futuras. Implica ser cuidadosos acerca de las opciones disponibles, no tomar riesgos indebidos y mantener objetivos a largo plazo en cuenta al tomar decisiones a corto plazo.

Las personas prudentes supervisan y controlan su comportamiento impulsivo y anticipan las consecuencias de sus acciones.

Esta Fortaleza no es sinónima de tacañería o timidez, en cambio implica una perspectiva inteligente y eficaz hacia el logro de importantes objetivos en la vida.  

Para ejercitar esta fortaleza te proponemos una serie de ejercicios que puedes llevar a cabo:

1.Procura intentar pensar dos veces las cosas antes de decir nada. Haz este ejercicio por lo menos diez veces a la semana y anota sus efectos. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por la impulsividad, y luego nos podemos arrepentir de lo que hemos dicho o hecho. Si tomamos como un hábito el ser más prudentes a la hora de hablar o actuar, y pensar antes de  hacer o decir algo, puede sernos muy útil para poder evitarnos posibles preocupaciones que nuestra impulsividad pudiera causarnos en un futuro.

2. Trata de conducir con precaución y notarás  que hay menos emergencias de las que realmente piensas.

3. Procura que antes de tus tres próximas decisiones importantes tengas la oportunidad de quitarte de la cabeza todas las distracciones ajenas. Es importante tomarse un tiempo para realizar las decisiones importantes de la vida, y poder finalmente saber que es a nosotros a quienes afectará finalmente lo que decidamos, así que es necesario tomar estas decisiones asumiendo nuestra plena responsabilidad al respecto.

4. Consulta con las personas que tienen un significado en tu vida antes de tomar una decisión final. Es importante tener en cuenta los puntos de vista de las personas que son importantes para nosotros, sabiendo que ellas nos aconsejarán lo que esta acorde con nuestros intereses, y nos puede sr muy útil aumentar nuestra perspectiva con sus puntos de vista, sin embrago debemos saber que la decisión final debe ser totalmente nuestra y debemos asumir la responsabilidad de las consecuencias nosotros mismo únicamente.

5. Intenta visualizar las consecuencias de tus decisiones en uno, cinco y diez años. El poder ver en perspectiva las consecuencias de las decisiones que tenemos que tomar nos hará tener una visión más amplia de cuáles pueden ser estas. De esta forma no nos basaremos únicamente en los beneficios o costes a corto plazo, sino que podremos ver cómo influirá en un periodo de tiempo mucho más largo en nuestra vida.

6. Prueba a realizar un análisis riesgo-beneficio antes de tomar una decisión final. Todas las decisiones que tomamos tienen un precio, siempre debemos renunciar a algo cuando elegimos otra cosa, y el riesgo de no conseguirlo también es importante tenerlo en cuenta, por eso hacer una lista de pros y contras, y ver las posibilidades de nuestro éxito es una estrategia que puede sernos muy útil a la hora de tomar una decisión.

7. Acostúmbrate a tomar decisiones importantes cuando estás relajado, no ansioso o deprimido. Ya que nuestro estado de ánimo influye en nuestra forma de ver las cosas. Tampoco es bueno tomar las decisiones cuando estemos demasiado contentos, ya que tenderíamos a reducir los riesgos y a ver las cosas demasiado fáciles. Por el contrario en un estado de tristeza lo consideraríamos todo demasiado complicado y difícil. Por eso es necesario tener un estado de ánimo calmado al tomar decisiones importantes, ya que podremos ver las cosas en su justa medida.

8. Antes de hacer trampas o mentir incluso para cosas triviales, pregúntate si necesitas diez más mentiras para ocultar la primera mentira. Muchas veces por pequeñas mentiras vamos creando un ovillo que se va haciendo más grande cada vez y del cuál luego nos resulta demasiado complicado salir.


9. Evita situaciones competitivas que generalmente terminan en resultados de ganar-pérdida, o en el que tu o tu oponente tenéis muy pocas posibilidades de ganar. Es mejor estar en situaciones en las que ambos miembros puedan ganar si colaboran. Y si hay muy pocas oportunidades de que uno gane, le situación de competitividad que se dará será demasiado exigente y podría llevarnos a cometer errores, mentir, hacer trampas, etc. 

10. No dudes en comprobar tantas veces como sea necesario para asegurarte de que cubres todos los detalles relevantes de tu próxima tarea importante. Si algo es importante es importante también hacerlo de la manera más adecuada posible, y si comprobamos el avance de las tareas que tenemos que realizar, seguramente no nos dejaremos nada sin hacer o podremos corregir los detalles antes de que sea demasiado tarde.

11. Intenta evaluar la calidad, eficiencia y sabiduría con la que has llevado a cabo tus tres últimos proyectos y escribe métodos de mejora.  Darnos cuenta de cómo hacemos las cosas es un paso muy importante a poder introducir cambios o mejoras en nuestra forma automática de actuar. Si no  nos paramos a reflexionar sobre cómo hacemos las cosas, no podremos darnos cuenta de cuáles son nuestros métodos, esquemas, nuestras debilidades o fortalezas, de tal forma que podamos aplicarlas para hacer las cosas mejor en un futuro.

Rashid, T. (2005)

LA FORTALEZA DE LA PRUDENCIA.




LA FORTALEZA DE LA PRUDENCIA.

Las personas prudentes no dicen ni hacen nada de lo que posteriormente podrían arrepentirse. Son personas que tienen visión de futuro y son dialogantes.

La prudencia es una orientación práctica hacia metas futuras. Implica ser cuidadosos acerca de las opciones, no tomar riesgos indebidos y mantener objetivos a largo plazo, resistiéndose a los impulsos en cuanto al tomar decisiones a corto plazo.

Las personas que tienen esta fortaleza son personas prudentes que tienden a supervisar y controlan su comportamiento impulsivo, y son personas que anticipan las consecuencias de sus acciones.

Esta fortaleza no es sinónimo de tacañería o timidez, pero en cambio implica una perspectiva inteligente y eficaz hacia el logro de importantes objetivos en la vida.

Esta es una fortaleza que los padres tienden a repetir mucho a sus hijos con la consabida frase de "Ten cuidado".

Seligman, M. (2004) La auténtica felicidad.